Publicado en el Odiel Información el 16 de mayo de 2010. Ignacio Fernández Torres y Beatriz Quirós.
Entrevistamos a César Ruiz Larrea, arquitecto autor de Proyectos como las
viviendas bioclimáticas-hemiciclo solar de Móstoles o la futura Sede de la Agencia
Andaluza de la Energía en Sevilla entre otros.
“La
Arquitectura es un arte pero por razón de necesidad y la necesidad surge de dar
una respuesta a unos problemas sociales”
Nos interesa la visión que tienes de la Arquitectura actual como producción frívola, y la necesidad que tienes en tu obra de una intensa asociación de la arquitectura a un problema eminentemente técnico para justificar la arbitrariedad de la Arquitectura.
No tanto la frivolidad,
como la impresión de que la arquitectura ha pasado una época donde los problemas
estaban más cercanos a experiencias artísticas, alimentándose de maneras y técnicas más propicios de una
investigación personal, y perdiendo su función social, la Arquitectura es un
arte pero por razón de necesidad y la necesidad surge de dar una respuesta a
unos problemas sociales.
Hay pérdida de esa
función social porque durante cierto tiempo la sociedad reclamaba fiestas y
oropeles. Es una visión colaboracionista, no crítica, la arquitectura como toda
expresión de reflexión de lo que está pasando, tiene que hacer reflexionar
sobre las cosas. La experiencia personal del arte está muy ligada a esa
creatividad personal, es decir cuando Warhol producía las cosas estaba muy bien
pero luego lo irritante eran los mil Warhols que venían detrás.
La Arquitectura se
alimentaba de esa manera de crear, de arquitectos de gran sensibilidad que inmediatamente
se reproducían, se había convertido esto en una especie de feria de las vanidades
aprovechándose además de la ignorancia de un colectivo de la sociedad que se
quedaba perplejo y que estaba adormecida por la situación económica de bonanza que
generaba esta complicidad.
El arquitecto tiene que
ser una persona crítica y saber cuál es su papel y dónde tiene que ser cómplice
y cuándo no tiene que serlo. Yo por mi formación, siempre he creído que la arquitectura
es una manera de ejercer esa posición en el mundo personal pero crítica, e intelectual,
a través del conocimiento, hacer arquitectura es una manera de estar en el
mundo y ver el mundo a través de ella. Ha tenido que venir una crisis muy
fuerte, para despertarnos de esa borrachera en la que todo valía, y que parecía
que duraría eternamente.
Nos hemos dado cuenta
de que eso no puede ser, hay que retomar esa función social , que ya no es la
militancia en una determinada ideología sino en otro orden de cosas como la
sostenibilidad, no como algo banalizado, vaciado de contenido de tanto usarla, sino
como un compromiso con el Medio Ambiente, con el entorno, con la cultura de tu
momento, para preservar y detener todas las acciones que pueden hipotecar el
futuro del entorno habitado, en la destrucción del paisaje, en poder repartir
la energía de una manera justa y racional entre las personas.
Tiene que ver mucho con
una cierta ética que hay que recuperar, me interesa saber qué es en ese sentido la
sostenibilidad, como instrumento intelectual y como manera de pensamiento, cambiar
modelos o lenguajes nuevos que podemos ir descubriendo para que estas cosas se
produzcan. Como decía Einstein, “No puedes cambiar las cosas utilizando los
mismos instrumentos con los que tu quieres ahora modificar, tienes que hacer
otra cosa” y ahí estamos.
Con
respecto a este tema de la sostenibilidad, lo nuevo es tan operativo con
digamos lo viejo, tú has hablado por ejemplo de Siza…
Hombre, pero Siza ya lo
es antes de empezar.
Pero
quizás en Siza es algo pasivo, implícito y no activo como en tu obra.
Siza es un artista que
se expresa en la arquitectura, tiene esa
libertad pero es un artista muy comprometido con el lugar, con el entorno, hace
una arquitectura muy cuidadosa, muy equilibrada, es un personaje que se puede
sobrevolar en cualquier situación porque está casi como por encima del bien y
el mal, es una persona referencial.
Es
como hablar de Picasso o de Joseph Beuys,
son personas que están generando una situación personal específica,
tienen un mundo propio tan grande, que se pueden acoplar en cualquier situación.
Siza trabaja con materiales y técnicas muy sencillas, en ese sentido lo hace
muy sostenible, pero yo tampoco milito en la técnica de la sostenibilidad, no
me interesa en absoluto ser un instalador que ahorra energía, me interesa esa
referencia conceptual intelectual que exploro para ver si a través de este
compromiso, podemos encontrar unas respuestas de lenguaje, una nueva arquitectura,
un nuevo camino que sea susceptible de expresar los problemas que ahora mismo
tiene la sociedad.
Creo que la
arquitectura es una expresión construida de los problemas de una época y me da
la impresión que la arquitectura de estos últimos años no está expresando los
problemas, está expresando otra cosa. El único espacio donde empiezan a cuadrar
mis pensamientos es en ese espacio de la sostenibilidad, de la Eficiencia, del
ahorro que no es solamente energético en vatios, sino el ahorro en el esfuerzo,
en volver a recuperar la habitabilidad por ejemplo. Lejos de ese arquitecto
autor, héroe, preparados para conocer el problema de la ciudad, los problemas
urbanos, los problema de escala y trabajar en muchísimos temas, en muchísimos
aspectos de la sociedad que sin embargo nuestra formación unidireccional olvida.
Con una unidad central
que es el proyecto como especificidad del pensamiento de la producción, debería haber en la arquitectura más transversalidad
del conocimiento que hiciera posible la aplicación a otros sectores, para
modificar, trabajar e incidir en ese territorio sin necesidad de dedicarse a la
producción del objeto sino de muchas otras cosas, la reutilización de espacios ,
la reparación en el sentido de volver a dar usos… hay un gran marco que está
por descubrir o por lo menos por habitar por parte de nosotros.
Todas estas discusiones
formales, de estilo, de lenguaje, de composición a mí me dan la impresión que
son cuestiones caducadas, con otro lenguaje distinto pero igualmente ensimismadas
en el mismo repertorio gráfico.
Quizás
lo que le resulta molesto es esa idea autorreferencial que tiene a veces la
arquitectura, sin embargo, parece incongruente que hable de una arquitectura
que tiene que dar respuesta al entorno, que tiene que trabajar con la
contingencia, cuando lo plantea un problema de la arquitectura de forma global
en vez de cómo problemas específicos de una ubicación concreta…
Lo que trato es de ajustar
el zoom a ese problema concreto. Eso lo cuento como posición intelectual de
conocimiento, pero luego la aplicación es concreta, es decir, el compromiso es
particular.
Por ejemplo, el
edificio de viviendas bioclimáticas de Móstoles, está planteado no como una
búsqueda de una composición, sino en un sentido de optimizar ese espacio, no lo
entiendo como generar una respuesta espacial más o menos ingeniosa, más o menos
moderna, sino investigar cómo la pieza puede modificar el entorno, cómo podían
las viviendas incorporar criterios de habitabilidad mejores sin preocuparme
tanto del lenguaje.
Yo creo que los
concursos, si hay jurados inteligentes, son precisamente para proponer cosas.
Un concurso de ideas es para proponer otras posibilidades, otras alternativas,
no es solamente una manera de intentar conseguir trabajo sino es una manera
también de reflexión y de proposición. En
este caso me parecía que la vivienda ya
no era un problema formal.
Quizás
tú trabajas desde un problema genérico a un problema particular pero entiendes
que hay gente que trabaja desde problemas particulares hacia lo genérico, con el
camino inverso.
Claro, eso es lo que cuestiono,
me parece que lo primero que hay que plantearse son los objetivos y entonces
poner los medios y buscar una solución que cumpla esos objetivos; muchas veces se hace al revés, no tiene ningún interés.
Puede resultar un
proyecto muy bonito que desde el punto de vista urbano no tiene ningún sentido,
si perdemos de vista que lo importante es buscar el objetivo desde el punto de
vista de la intervención y de la incidencia social no me interesa.
Por ejemplo, en Lavapiés
ha salido a concurso que lo han ganado unos grandes arquitectos y han hecho un
proyecto estupendo, pero mientras, ha sido tomado por los vecinos, por la gente joven, por colectivos,
están montando una intervención social brutal y devolviendo al barrio un
edifico que antes era un quiste. Eso me parece un proyecto de arquitectura brutal
y sin embargo acabará la ley echándoles y haciendo otro museo más sin el más
mínimo interés.
El proyecto que me
interesa es la reutilización, los arquitectos ahí teníamos que haber estudiado y
haber visto que el problema era la reutilización de ese edifico que está en mitad
de un barrio que requiere esos usos, esas dotaciones y esos encuentros y
generar esa arquitectura para que eso sea posible. Hacer un museo volverá a ser
un coste inadmisible por la sociedad, costará muchísimo mantenerlo e irá gente
que no tenga nada que ver con ese barrio.
Creo que hay que
revisar esos conceptos y el arquitecto, seguramente yo el primero, todavía
pertenecemos a una cultura de la individualidad, creo que hay que entender que la
arquitectura es un trabajo más socializado, en equipo, y te lo estoy diciendo
yo que al final lo que arrastro es mi nombre, que proyecto de manera muy
personalista pero intuyo intelectualmente que aquello tiene que ir por ese
camino.
Hay colectivos de gente
joven que está entendiendo y trabajando en otra dirección, que plantea aéreas
de oportunidad para generar proyectos y trabajar desde muchos aspectos, en ese
sentido es donde está la sostenibilidad como concepto, en los problemas de
implicación social medioambiental que la gente puede llegar a entender, en crear
esa sensibilidad de pensar las cosas de otra manera.
Es tremendo como se ha
destrozado el territorio, que la arquitectura se haya convertido en una
depredadora y una generadora de residuos.
Pienso que realmente el
problema ahora mismo más importante que tiene planteada la sociedad es un
cambio de modelo de vida, que no funciona, evidentemente ligado a la economía, a
la injusta distribución de los bienes de producción. Eso tiene que ver con un
modelo desbastador del entorno físico con la arquitectura como una de sus principales
armas. Los arquitectos tienen que posicionarse y de ahí también reclamo el
compromiso político del arquitecto, no ideológico, sino en cuanto a la acción
social y pública y la necesidad de incidir en ella a través de lo que cada uno
elija.
Volver a retomar ese
protagonismo y no quedarte encerrado en el estudio generando la salvación del
mundo a través de tu expresión creativa y tu sensibilidad que es importante,
pero al servicio de un compromiso.
Esto
lo planteas identificando la arquitectura como industria…con planteamientos que
tienen que ver mucho con la técnica que se ve en tus edificios por el alto
grado de prefabricación que hay.
Industrialización, me
interesa más esa palabra. Me interesa más el modelo Ikea porque es un fenómeno
que está modificando más el comportamiento y el uso de las viviendas que cualquier
arquitecto. Y lo hacen a través de llegar a diseños más o menos buenos, esto
era casi el modelo de la Bauhaus, curiosamente estos querían producir modelos
industriales al alcance de las clases medias convirtiéndolo finalmente en diseño
elitista.
Ikea, está fuera de los
ámbitos de las escuelas de arquitectura, nace desde la propia industria y desde
el compromiso de darle a la sociedad una respuesta, con gente muy inteligente y
con sensibilidad, de formación moderna y ha generado un repertorio que está
entrando en el mundo como le hubiera gustado a la Bauhaus, si Gropius se levantara y viese el mundo
de Ikea diría: esto es lo que estábamos buscando.
Quizás
es precisamente esa idea de convertir la arquitectura en método algo tiene que
ver con tu trabajo, con esta seria de matrices donde metes todos los problemas del
proyecto, pero ahí hay algo de manual que fue abandonado como gran fracaso de
la modernidad.
Porque ese método se
llevó a una expresión personal, eran métodos individuales no como una
exploración en un sistema. ¿Cuál es el método de Ikea? el sistema de venta, van
y preguntan a la gente, exploran las necesidades y en base a eso generan un
modelo. Nosotros rara vez hacemos los edificios para eso, el edificio lo
tenemos que terminar, damos las llaves, nos hacemos cuatro fotos y desaparecemos
pero no sabemos luego ni cómo se ocupa ni si aquello ha funcionado con una
habitabilidad.
Os pregunto, ¿Cuál es
el objetivo de esa arquitectura? Nace y muere con el objeto y luego dices,
caramba, si luego resulta que hacemos viviendas sociales que cumplen mucha
normativa y muchas cosas y al final resulta que el usuario viene y lo tiran
todo porque lo acopla dices claro, ¿yo qué he estado haciendo? Si eres un poco
honesto te pones a pensar y estabas haciendo al final unas formas para el
consumo de los arquitectos y del consumo de los circuitos. Aquí falla algo.
En
cierto modo yo lo veo como una pirueta en la cual se pone como a Beuys de la
mano de Ikea ¿tú crees que a Beuys le gustaría Ikea?
Seguramente sí, estoy
convencido, luego alomejor él no lo hacía y en su casa no lo pondría pero iría
a Ikea y haría con él una acción.
Es la contradicción que
tenemos todos, al final a el mismo Rem Koolhaas alomejor cuando vive le gusta
vivir en una casa del XIX, o Enric
Miralles cuando se ha ido al barrio gótico, a una casa de 4 metros de techo de
altura, con un patio. El mismo Picasso con esa modernidad, se iba a vivir a un
castillo en las afueras cojonudo, porque en el fondo son espacios hermosos,
sugerentes etc., o los arquitectos modernos luego viven en arquitecturas
personales, pero bueno, esa contradicción que es lícita.
¿Qué ocurre?, cuando
hago un método y tengo todas estas matrices y tal en el fondo luego el proyecto
no sale directamente de ahí, lo que pasa que ya tengo de alguna manera acotadas
las intuiciones, los problemas, lo que hay que ajustar y eso me permite empezar
a trabajar encauzando las cosas
Eso
suena a comodidad
Claro, es que a mí lo
que a mí me interesa es tener comodidad a la hora de proyectar, lo que no puedo
es ver la arquitectura como un sufrimiento personal, de que en cada proyecto tengas
que plantearte, otra vez, cuestiones transcendentes, eso es un agobio, un
horror, yo no quiero sufrir haciendo arquitectura.
Creo que la libertad,
como decía Paul Valéry,
nace del rigor y nos falta solfeo por así decirlo, un músico lo entiende porque
se pasa 6 años haciendo solfeo y luego cuando controla la técnica, es cuando es
libre para poder componer porque fluye y sabe los mecanismos. ¿Qué solfeo
hacemos los arquitectos?, muy poco, pasamos directamente en cuanto llegas a la
escuela a el primer curso y te ponen casa unos programas gilipollas, absurdos.
Vamos a hacer solfeo primero en el conocimiento, en la problemática, en la
técnica, vamos a hablar sobre la vivienda, sobre cuál es el problema de la
vivienda, vamos a cuestionarlo, vamos a criticarlo, vamos a aprender muchas
cosas y luego cuando tú ya sabes la herramienta, entonces es cuando ya puedes
empezar. ¿Qué ha ocurrido?, durante mucho tiempo lo que se ha estado ejerciendo
y sobretodo, practicando, no el conocimiento del solfeo y de la técnica, sino
de la expresión formal, aleatoria.
Las escuelas son un
ejemplo de eso, cuando interveníamos en un proyecto en clase, así se pedía por
los profesores, no se empezaba a pensar, cuál es el problema que hay que
absorber aquí, a entenderlo, a comprenderlo, no, traer ideas para trabajar a
partir de ellas- Los alumnos que son como esponjas, con una capacidad de
trabajo brutal, como una piedra sin
pulir y generosidad pura, lo que hacen es llenarse de imágenes y más o menos
según la sensibilidad y la cultura traen un paquete de imágenes.
Empiezan a
trabajar sobre soluciones casi ya cocinadas, se generan el objeto y luego se va
acomodando a los intereses del profesor, a muchas otras cosas. Ahí ya de antemano el problema y el camino están
mal planteados, y en ese sentido los métodos, los métodos entendidos precisamente
como esa necesidad de solfeo, son necesarios porque es lo que te va a permitir
luego como arquitecto poder estar preparado para defenderte y poder trabajar en
cualquier campo y en cualquier actuación y no tener que estar siempre autorreferenciándote
a estar en bolas y a tener que buscar.
Pero
al final todos tienen tendencia a convertirse en manuales. ¿No?
Claro, ese es el
problema, pero ahí está el posicionamiento, la persona que en cada momento está
en una revisión crítica y es capaz de cuestionarse y preguntarse las cosas.
Más
allá de la intuición de la que hablabas antes
Claro tienes que estar
siempre muy atento. Siempre me lo decían mis maestros, la inspiración o te
pilla trabajando o no vale para nada porque luego te disipas y se te va.
En ese sentido para mí
la innovación es cambiar la mirada de las cosas, no es inventarse una historia,
innovar es generalmente hacer las cosas de otra manera, porque si como se
estaban haciendo hasta ahora no funcionan pues innovar es alomejor modificar
esa mirada para cambiar esa forma de hacer. Fíjate, en realidad los pantalones
estaban ahí, la innovación fue cuando se lo pusieron las mujeres, no hubo que
diseñar un pantalón especial, utilizaron una prenda que estaba asociada a una
comodidad y funcionalidad, No siempre hay que estar investigando para innovar y
crear algo y eso es un pensamiento muy de la vanguardia creativa del arte,
parece que si no es original, si no es distinto, igual pasa en el arte.
¿Qué
respuesta crees que tiene Huelva?
Me parece que tiene un
potencial de vida urbana brutal, hay un clima fantástico y esa apropiación del
espacio público es aquí muy potente, hay una arquitectura de uso de espacio
público brutal, y yo os preguntaría, ¿los edificios son sensibles a eso?
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